jueves, marzo 13, 2008

Movimiento Anti-QUE??

El reciente movimiento anti-emo en Querétaro me dejó pasmado.

Quiero aclarar algo: oigo música emo, así como oigo metal, rock y folk por igual. Vaya, hasta pop escucho. No tengo la estética emo, estuve en bandas de todo tipo, y comparto la ideología punk. Es decir, soy un tipo que ha conocido, al menos superficialmente, todo.

A lo que voy: el siguiente argumento no está pensado como un emo, ex-emo, rockero, punketo, o whatever.

Me caga la intolerancia.
Recuerdan ese momento despreciable de nuestra humanidad cuando cualquier contracultura era satanizada y los culpables se quemaban cruelmente en la hogera? La Inquisición? Eso fue en el medioevo (no me se las fechas justas, y neta no las voy a buscar ahora).
México, tan democrático como se manifiesta, resulta que no lo es tanto. Querétaro, ciudad en la que viví 11 años y en la que tuve mi única pelea (por un Tazo), ahora está en el centro del huracán. Querétaro fue una de las primeras ciudades que vio el emo crecer. Me tocó ver a bandas como Colchón y Nació Autista juntas en un escenario. Me tocó ver el crecimiento del movimiento rockero de la ciudad con tocadas "importantes" donde se presentaban Ellinoise, 301 Izquierda y también me tocó el movimiento donde el rock fresa fue protagonista, con bandas como Doble UC.

Nunca fui muy contracultural. Es decir, fui punketo varios años de mi vida, pero no al grado de comer sólo verduras ni hacer movimientos anárquicos. Fui metalero, no al grado de dejarme la mata y vestirme de negro. Fui rockero, no al grado de... Bueno, soy rockero. Fui fresa no al grado de vestirme de Armani e... intolerar.

Lo que sucedió en el movimiento Anti-Emo hace unos días fue un acto despreciable. Asqueroso. Gente sin escrúpulos; déjenme llamarles como son: animales, se aglomeraron en la Plaza de Armas del centro. Yo ahí iba con mi entonces novia y nos paseábamos y nos dábamos besos y nos comprábamos flores. Un viernes, tras una convocatoria animal, cientos de personas acudieron con la excusa (ni siquiera objetivo, porque ese tiene un bien de fondo) de eliminar a los emos.

El emo es un guey que se caracteriza por externar su tristeza PERSONAL hacia su vida. Los metaleros lo hacen a su manera, los rockeros igual, los hippies lo hicieron igual. Los fresas se ahogan en alcohol en antros; es decir, lo hacen también.

Me cuentan que de este acto dos mujeres salieron violadas y cinco no volvieron a ver la luz del día, es decir, murieron. Gente sin escrúpulos, sin educación y sin una pizca de moral agredieron a un grupo de diez (DIEZ!) personas por portar una moda que no les parecía. Quiero en este punto hacer hincapié en un tema. Ser emo no es ser malo. Ser estúpido y golpear a gente que no piensa igual que tú, SI ES MALO.

Estamos de vuelta en una época donde ser diferente es motivo de agresión. No quiero mencionar la inquisición ni las guerras palestinas. Simplemente, todos los que madrearon a otros, preguntenle a sus padres lo que fue la matanza de Tlatelolco. Estudiantes que por pensar diferente terminaron siendo enterrados defendiendo sus ideales. Pregúntenles si estuvo bien lo que el gobierno hizo. Déjenme aclararles que eso es lo que acaban de hacer.

En este siglo XXI, este siglo de la información, donde todos tenemos derecho a decir algo y esperar que alguien nos escuche (ejemplo: este blog), están pasando este tipo de cosas. Y no estamos hablando de un país paupérrimo (aunque tal vez sí), sino de un país que se declara en progreso y cuyas personas estudian o intentan hacerlo, trabajan o intentan hacerlo, y que se declara, sobre todo, amigable a distintas ideologías.

¿Qué sigue? ¿Madrearnos a los yogui? ¿Madrearnos a los metaleros? ¿Madrearnos a los hippies? ¿O a los fresas?

Solamente tengo una cosa que decir: al DIABLO con todos ustedes, intolerantes. Yo quiero un país donde se me respete si tengo un piercing, un tatuaje, un rosario en el cuello, o la camisa abierta en un antro. Quiero que se me respete por lo que soy, por lo que pienso y por lo que represento. No quiero un país de borregos intolerantes, sin educación y sin respeto, donde a la mínima provocación sea yo objeto de linchamiento. Si México es un país así, que me linchen ahora, que me maten. No quiero entonces ser mexicano.

Que se piense en lo que sucedió. El ser diferente simplemente nos enriquece como cultura, nos da nuevos puntos de vista y nos da objetivos por alcanzar. No se debe permitir esto.

Este 15 de marzo del 2008 (sábado), va a haber una marcha masiva en contra de la intolerancia en la ciudad de Santiago de Querétaro. La gente que repruebe este tipo de actos, no contra los emos, sino contra cualquier persona (judíos, cristianos, rockeros, poperos, fresas, nacos, negros, blancos) se reunirá en la Plaza de Armas, el mismo sitio donde estos animales formaron este deplorable movimiento, para protestar en contra de la intolerancia.

Ya no estamos en el siglo 19, señores.
Paz, amor, EMPATÍA..... Kurt Cobain.

viernes, marzo 07, 2008

¿Cómo canta el mar?

Thrice - The Alchemy Index, Vols. I & II

The Alchemy Index es la quinta entrega de la banda californiana Thrice. Primero es necesario explicar quién es Thrice y por qué este quinto LP se antoja interesantísimo.

Thrice es una banda originaria de Irvine, California, lo que la convierte en un referente inmediato no sólo por el lugar, sino por la época, del pop-punk californiano de finales de los noventa. Si bien es cierto que Thrice no puede escapar de la influencia de su escena local, también es cierto que definitivamente no caen dentro de ese género. El sonido del temprano Thrice se asemeja más a ese de Glassjaw y otras bandas de la ola neoyorquina de hardcore, con tintes melódicos pop en muchos de sus coros que ayudaron a que esta banda saliera del underground. Tras un periodo de acoplamiento con Identity Crisis (2001, ***) y The Illusion Of Safety (2002, **), la banda regresó con uno de los discos más esperados (según Rolling Stone) del 2003, The Artist In The Ambulance (2003, *****).

En TAITA, Thrice encontró el sonido (y la producción - Island) que habían estado buscando. Combinando riffs netamente metaleros y explosiones de hardcore con melodías perfectamente armónicas y coros pegajosos, Thrice logró escalar en las listas de popularidad, para consolidar su tercer LP entre los mejores discos del siglo al momento, a pesar de que curiosamente Rolling Stone le dio dos de cinco estrellas (pero bueno, es Rolling Stone, ya sabemos que son más incoherentes que los discursos de Fox). TAITA vendió mucho y se logró posicionar en el lugar #16 del Billboard Top 200. Island había encontrado una mina de oro.

Pero Thrice no detendría su progreso musical allí. Durante sus giras por Japón, Europa y Estados Unidos recogieron experiencias y pensamientos que a la postre formarían Vheissu (2005, *****), una experiencia tanto musical como literaria en el que la banda mostraba ya una maduración definida, aunque no así el estilo. En cuatro años, Thrice pasó de ser una banda del montón a una excelente propuesta musical, con músicos verdaderamente inteligentes y hábiles en la guitarra de Teppei Teranishi, las líricas de Dustin Kensrue y los hermanos Eddie y Riley Breckenridge. Vheissu está inspirado en obras literarias como Moby Dick (Atlantic y Hold Fast Hope), música como Miles Davis (For Miles) y viajes a Japón (Music Box). El mismo título del disco viene de V, una novela de Thomas Pynchon. Vheissu también se destaca por el uso de instrumentos poco usuales como órganos Hammond y cajas de música japonesas, así como coros sombríos, como en The Earth Will Shake.

The Alchemy Index estaba inicialmente planeada para ser una entrega cuádruple y conceptual, centrándose en los 4 elementos clásicos: Fuego, Agua, Tierra y Viento. Sin embargo, Island y Thrice rompieron relaciones debido a que la banda quería ir en otra dirección a la que la disquera quería que fuera. Fue así como rescindieron contrato y firmaron uno nuevo con Vagrant, una disquera popular en el underground estadounidense. Esto, a pesar de significar un retraso en la salida del disco y cambios en la calidad y capacidad de producción, significó un beneficio para la banda y sus seguidores, pues permitió que la banda hiciera lo que realmente quería

En octubre del 2007, Thrice se vio obligado a lanzar sólamente la mitad de su disco: los volúmenes I y II: Fuego y Agua. El contraste entre cada uno de los volúmenes es enorme, dejando a la imaginación del escucha lo que Tierra y Aire podrían ofrecer. Fuego, como bien podría deducirse, se trata de canciones poderosas, con mucha distorsión, regresando a los orígenes hardcore de Thrice, manteniendo sin embargo los coros melódicos. El disco abre con Firebreather, una canción densa y épica, que durante los minutos finales deja entrever este proyecto épico que Thrice se trae entre manos con coros enormes y melodías desgastantes, que obligan a uno a mover la cabeza rítmicamente, a pesar de no tratarse de una canción veloz y bailable. En el transcurso de las 6 canciones que conforman Fuego, el disco se empieza a volver intenso, quizá demasiado intenso si alguien no disfrutó The Artist In The Ambulance o el sonido más temprano de Thrice. Mucho grito, mucha distorsión, mucha saturación, sin embargo melodías que alcanzan a arañar los límites de nuestras entrañas. Furia, desesperación y emociones.

Agua, muy por el contrario, se trata de la parte donde los beats electrónicos y muteados toman forma. Sin perder las guías de instrumentos naturales, como la guitarra y el bajo, Thrice logra una atmósfera perfectamente acuífera, que da la sensación de paz y tranquilidad. Melancolía, amor y desolación son los principales sentimientos desencadenados. Al contrario de Fuego, Agua no comienza con una canción épica, pero sí introductoria al "nuevo" sonido de Thrice. Mucho de lo que ya se había vivido en Vheissu con Atlantic y Of Dust And Nations. Los mejores momentos de Agua están ubicados a la mitad, como si se tratara de la parte más profunda del mar en el disco, y las orillas siendo los extremos. The Whaler, Lost Continent y Open Water nos traen visuales de grandes espacios abiertos, con mucho eco y mucha tranquilidad, poca saturación, casi ni un acorde y muchas cuerdas y teclados. Abunda también el uso de órganos Hammond, que dan inmediatamente un sonido acuático, como cuando gritamos debajo del agua.

The Alchemy Index continúa esa evolución musical, introduciendo instrumentos poco usuales para una banda de rock como secuencias electrónicas, distorsiones de voz y un sonido mucho menos orgánico. Tuve la oportunidad de verlos en vivo en Londres, con Vheissu. No puedo ni siquiera imaginar cómo es que podrían superar eso, pero algo me dice en mi interior que Thrice tiene la capacidad para lograrlo. Por si no fuera poco, debemos esperar a los Vols. III & IV, que salen en abril, para dar una calificación justa a todo el álbum como fue pensado. Por el momento, viene ligeramente detrás de TAITA y Vheissu, aunque es justo decir que se trata de un concepto musical completamente distinto a sus predecesores.